Historias de Padres y Gays con sus propias palabras


Ron Chaplin escribe:

Queridos amigos,

Me he dado cuenta de que en pflag-talk [una lista de correo para padres, familia y amigos de gays y lesbianas -- N. del A.] a menudo se tratan temas como la religión y la Iglesia, algunas veces directamente y otras dando rodeos alrededor de los temas.

Soy uno de esas criaturas raras, un cristiano homosexual (una minoría entre la minoría, como suelo decir)

Voy a la Iglesia Anglicana de St. John's aquí en Otawwa (donde he hablado tres veces desde el púlpito en relación a temas relacionados con los gays).

Una de las cosas que se publican en nuestro periódico de la parroquia, In Lumine, es una columna periódica llamada "PathWays" [Los Caminos] en la cual, miembros de la parroquia son invitados a describir algunos aspectos de su viaje a la fé. Tuvimos algunas columnas escabrosas algunas veces: una parroquiana hablaba de los años de su infancia en el que sufrió abuso sexual a manos de su padre. Otro hablaba de la pérdida de su hijo por fallo médico.

En diciembre, me pidieron que contribuyera. He adjuntado mi columna debajo. Alude a muchas cosas que han sido discutidas en la lista de correo. Si alguno quiere más información sobre mi historia personal, no dude en escribirme.

Ron Chaplin
Ottawa Canadá

Artículo para la edición de Diciembre de In Lumine

Ron Chaplin

Vivo con el SIDA.

Es una extraña experiencia encontrarte muriendo lentamente a los 43 años. Es una experiencia más extraña todavía el haber ya enterrado a un montón de tus amigos, y ver a otros amigos cada vez más enfermos cada día.

Aun así, estos son los mejores días de mi vida. Antes nunca mis días habían sido tan llenos de contenido. Antes nunca me había dado cuenta de ese amor que nos une. Antes nunca me había sentido en tan cercana comunión con mi Dios.

Mi camino en la fé no ha sido fácil. En realidad fue tortuoso. En mi camino encontré muchos obstáculos. Muchas dificultades especiales para superar.

Crecí en el amor de una casa cristiana. Estaba muy activo en la Iglesia de Street United de Belleville, Ontario, en la escuela dominical y en el coro junior. A los 17 años serví en la Board of Session de la congregación. ¡Incluso entonces tenía ya reputación de ser muy luchador!

Pero el año de mi vida del que me acuerdo más vivamente era 1974. Tras años de desilusión y evadirme, me acepté que era realmente homosexual.

Recé, recé y recé. Tuve un colapso nervioso total. Estuve a punto de suicidarme. Pensé simplemente que no tenía futuro.

Busqué guía en la Iglesia. No la encontré. La Iglesia me había enseñado que la homosexualidad era el resultado de darle la espalda a Dios. Por el contrario yo lo que sentía era que Dios me había dado la espalda a mí, que me había abandonado. El dolor en aquel momento era tan intenso como cualquiera que haya notado en mi vida.

Así que abandoné la Iglesia. Pero nunca, nunca abandoné a Dios. Seguí con la costumbre de rezar diariamente y estudiar la biblia. Después de varios años lentamente volví a la Iglesia Cristiana.

Tras mucho arrastrarme por los bancos de atrás de muchas iglesias, tomé la decisión de hacerme miembro de la Bloor Street United Church de Toronto. Muy pronto dije que era gay, una tarde en un grupo de estudio de la biblia.

Al día siguiente el sacerdote llamó y me pidió que le fuera a verle. Después de preguntarme que qué me había traído de nuevo a la Iglesia, me sugirió que trabajasemos juntos para mejorar la United Church y llegar a la comunidad gay y lesbiana.

Entonces fue cuando me di cuenta de que Dios había oído mis rezos, que me había "curado". Todavía era gay, pero mi espíritu ya no estaba roto.

Y me di cuenta de que la cura había sido hecha realidad en que otro creyente se acercara y me abrazara.

A los dos años ya estaba sirviendo en la Board of Session. Me lo pidieron, no simplemente por el hecho de que era gay, sino porque era el único miembro abiertamente gay de la congregación. Y me encantó leer hace unos meses que la Bloor Street Church es ahora oficialmente una congregación abierta; y que han bendecido las relaciones gays y lesbianas durante años.

El otro año memorable de mi vida fue 1985, cuando me di cuenta de que había sido infectado con el VIH. De nuevo recé, recé y recé para que Dios me "curase".

Y de nuevo, lo ha hecho. Ha sido otro viaje tortuoso. Le estoy agradecido de nuevo por haberme guiado hasta St. John's Church donde las peticiones y apoyo de la familia Cristiana me reafirman y me sostienen.

Dios me ha llevado a un lugar de serenidad. He llegado al punto donde "abrazo" mi enfermedad. Es mi compañía constante. Es, en muchas maneras, la fuente de mi fuerza.

Así que sigo confrontando a aquellos que por causa de la ignorancia o el miedo, nos descalifican y nos odian. Sigo siendo defensor de aquellos que viven con el SIDA. Sigo buscando en cada fórum, simplemente justicia social para la comunidad gay y lesbiana.

Porque, en todo momento, Dios es mi guía y compañero constante.

a Ron Chaplin


Nancy Lampkin Olsen escribe:

En realidad *estaba* Aterrorizada
por Nancy Lamkin Olson

Ya sabes, honestamente no creo que nada haya cambiado desde que supe que Christian era gay. Pero para ser honesta, soy la que estoy convencida que era gay prácticamente desde el día que nació, te acuerdas?

Desde que Kurt y yo empezamos a ir a reuniones de PFLAG, ha sido Christian quien ha tenido que volver a pensar en el proceso de cómo decirlo. Siempre anda diciendo que creó un monstruo entre su padre y yo porque nosotros lo ocultamos demasiado poco. Esto puede llegar a ser extremadamente frustrante tanto para Kurt como para mí. ¿No es así como las cosas funcionan en la vida? Los padres que lo llevan bien tienen que ser los que estén preocupados porque el chico no puede mostrarlo tanto como quisiera.

Pero Kurt y yo no solo estamos contentos con la orientación de Christian. Nosotros estamos contentos con la orientación de cada persona gay. Kurt y yo nos conocimos en los escenarios de la ópera Muny de St. Louis en 1966. No estoy segura de haber conocido conscientemente a algún gay antes de eso, aunque yo tenía un diploma en teatro.

Pero al estar expuesta a gente gay, en verdad me enamoré. La gente del teatro son siempre excepcionales, pero la gente del teatro gays son una clase especial. Kurt y yo nos trasladamos a New York City junto con un montón de gays de la Muny Opera y éramos una familia sin igual. Tuvimos dos hijos mayores que tenían tías tan "excéntricas" que no era nada gracioso. Así que cuando Christian nació, lo hizo en una familia de gitanos. Nuestros amigos nos dijeron que cuando Christian tenía 2 o 3 años, ellos ya sabían que era gay. Cómo lo sabían, no lo sé. Simplemente lo sabían. No voy a entrar en razonamientos. Es suficiente decir que algunos de ellos eran estereotípicos y sé que puede ser un gran tema que tratar así que no me entraré en eso.

Creo firmemente que es una bendición el tener amigos gays. En nuestro caso, porque venimos del teatro, cuando Christian finalmente nos lo dijo, ¿cómo podríamos haber tratado, en conciencia, a nuestro hijo de diferente forma que tratamos a nuestros amigos más cercanos y más queridos?

No me ha entristecido en ningún momento que Christian sea como es. Lo que odio es que sea rechazado por tanta gente. Odio que tenga que mirar sobre sus hombros cada día porque conocerle es quererle. Me pregunto porqué es una espina para la gran América. Trabaja duro, paga sus impuestos, tiene una maravillosa relación de amor, le gustan los animales, yadda yadda. Sé que el insultar a los gays se define como "violencia contra hombres que aman a hombres a cargo de hombres que les asusta que aman a hombres" Pero a veces me pregunto si la homofobia no es simplemente *MIEDO* de hombres que aman a hombres a cargo de hombres a los que les asusta amar a hombres, al menos hasta cierto punto.

Alguien muy sabio en un artículo del FLAGPOLE dijo una vez que cuando tu hijo o hija te lo dice, nada ha cambiado desde que ese hijo entró en tu vida. Contacta con los mismos sentimientos que tuviste cuando él o ella nació y conviértete en un tigre por ese hijo. Kurt y yo somos tigres. Grrrrrrrr.

Nancy Lampkin Olsen


Tema principal: El hijo de Rhea Murray fue expulsado de la escuela por un caso extremo de violencia contra él, en el cual los oficiales de la Escuela Local se lavaron las manos. La historia de su hijo se convirtió en titular de un respetado periódico y la historia fue puesta online en la página web de ese periódico. Su historia atrajo la atención nacional y fue invitada a testificar ante el Congreso de los Estados Unidos sobre los malos tratos que su hijo había sufrido en las escuelas públicas. Ella, su marido y su hijo han demandado a la escuela local del distrito por no hacerse cargo del problema.

Rhea Murray escribe:

Hola a todos!

Soy madre de un chico gay de 17 años. Tuvimos que sacarle de la escuela por ataques físicos y amenazas de muerte, después de que nuestro párroco especulara con muchos en la parroquia que nuestro hijo, entonces 14, era gay.

Mi familia tuvo una extraña oportunidad esta semana. Aunque es arriesgada, vamos a aprovecharnos de ella. El periódico de los estudiantes de la escuela se acercó a nosotros para entrevistarnos. Habían visto la historia de Bruce en la red. Bruce quería volver a ese entorno hostil y mostrarles que ya no es una víctima.

Cuando entramos en el hall de la escuela, podía ver la tensión en la cara de mi guapo hijo. Vi que estaba luchando contra las lágrimas por los malos recuerdos. Estaba llena de orgullo por mi hijo. Tenía tanto coraje. Entonces tanto Bruce como yo fuimos entrevistados por la plantilla de la escuela. El número de la revista va a asalir hoy y mi familia se está preparando para lo que pueda pasar. Pero quería compartir con vosotros una nota de agradecimiento que recibí hoy.

"Queridos Bruce y Rhea,

Muchísimas gracias por dedicarnos el tiempo de vuestro ocupado día. He aprendido tantas cosas al hablar con vosotros... Espero que estéis contentos con el artículo definitivo.

Me di cuenta de que Bruce y Rhea han trabajado por 'Iguales derechos, no derechos especiales.' Estamos planeando en hacer una investigación sobre el tema de los malos tratos. Estaré en contacto con vosotros si estáis de acuerdo.

Ambas historias han llegado tanto a mi corazón como al resto de la plantilla. Nos habéis abierto nuestros ojos y mentes. Buena suerte en tu viaje.

Un abrazo
Sammy"
el editor (que es un senior de la escuela)

Espero que la plantilla esté preparada para lo que pueda pasar. También admiro su coraje.

Simplemente quería compartirlo con mis amigos. Hace que la espera sea más sencilla. Os mantendré informados

Un abrazo,
Rhea


Laura Siegel escribe:

Mi interés por entrar en PFLAG era un impulso egoísta. No entré en PFLAG porque quisiera ayudar a gente.

Cuando mi hijo nos lo dijo, yo estaba también atravesando por una lucha sobre mi propia identidad sexual - no sobre si era gay o hetero - sino sobre si era una persona sexualmente completa. "Qué significa ser una mujer" era una pregunta que me hacía frecuentemente. Había estado toda mi vida con mi cuerpo en una armadura, sin sentir realmente. ¿Qué significaba el hecho de ser sensual o viva, o vital?

Así que cuando nuestro hijo nos lo dijo, le dije que le quería, que el ser gay no era nada malo. Entonces me sentí muy emocionado por algo que me afectó sobre todo "Uf, ahora puedo relajar mis hombros. Ahora puedo subir el timbre de mi voz una octava." Me chocó mucho pensar que él también tenía distanciamiento de su cuerpo, pues ponía una voz más grave y se ponía rígido para ser "más como un hombre."

Estabamos en el mismo viaje, mi hijo y yo - ibamos a descubrir nuestor cuerpos, descubrir nuestra sexualidad. Y mi hijo (y su mundo) en algún sentido se convirtió en mi profesor.

En nuestras primeras visitas al Castro District de San Francisco, estaba asustada y a la vez intrigada. La gente parecía ir bailando por las calles. Los hombres iban sin camisa y preciosos; las mujeres parecían ser duras y atrevidas. Cada tienda, desde la librería A Different Light, hasta el teatro de Castro parecía expulsar vida. Me había denegado a mi cuerpo toda esta diversión y vibraciones - así que ¿cómo iba a interiorizarlo a estas alturas, y porqué no iba a hacerlo?

De alguna manera esto me ha dado una visión profunda y un sentimiento de compasión sobre la religión. Puedo sentir la rigidez y el freno de sus cuerpor y puedo comprender perfectamente el terror y la fascinación de ser humana y viva y sexual. Por supuesto, ellos proyectan sus propios miedos sobre otro grupo de gente, pero hace 10 años antes de que nuestro hijo nos lo dijera, probablemente tambíen yo lo hubiera hecho.

La primera vez que fui a una reunión de PFLAG fue dos años después de que nuestro hijo nos lo dijera. No hubiera ido ni a una manifestación así que mucho menos a una reunión - no a causa de la homofobia, sino porque el hecho era demasiado fuerte para mí. Cuando finalmente fuí a PFLAG, nunca supe porqué no lo hice antes. Allí había más amor del que yo podía permitirme, más vida, más vibración, más felicidad, más dolor - ¡MáS SENTIMIENTO! Así que cuando fui a mi primera reunión de PFLAG, estaba dispuesta a gritar, "Fuí a Josie's Juice Joint. Fui al teatro de Castro. Fui a tomar un café en el Cafe Flore. Voy a Castro una vez a la semana ¡y es genial" Pero la gente parecía muy deprimida. Es un sueño que volví alguna vez.

Hoy en día, me encuentro con gente de cuando empecé en PFLAG que no temen estar contentos de la sexualidad de su hijo - probablemente porque no están asustados de sí mismos. Algunos vienen para ayudar a otros padres o apoyar los derechos de los gays, pero creo que muchos vienen, como yo - para sentir vida, amor, vitalidad y pasión. Y algunos se quedan y proyectan esa pasión por la VIDA ayudando. Parece una progresión natural - sentir el propio cuerpo, sentir la tierra, proyectar ese sentimiento al mundo.

Laura Siegel


comentarios a: bidstrup@pe.net

Vuelta a Mi hijo es gay, ¿y ahora que hago?

Revisado 2/24/96